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Los exámenes de revisión para la audición proporcionan una rápida manera para detectar a personas que tengan pérdida auditiva. La detección temprana de la pérdida auditiva permite que se brinde tratamiento más pronto y ayuda a prevenir problemas posteriores.

Cuando las personas no pasan un examen de revisión de la audición, se les realiza una evaluación auditiva en profundidad por parte de un audiólogo y cuidado adicional si es necesario. La revisión auditiva se realiza desde el nacimiento hasta los años de la adultez según se requiera, bajo condiciones que incrementen el riesgo de pérdida auditiva, o cuando se solicite por parte de las leyes estatales o locales.

La revisión auditiva es especialmente importante para recién nacidos, bebés, y niños pequeños debido a que la audición es crucial para el desarrollo de un niño. El habla, lenguaje, y habilidades sociales académicas de un niño pueden verse afectadas incluso por la pérdida auditiva leve o parcial. Por lo tanto, es óptimo que se diagnostique temprano la pérdida auditiva y que sea tratada dentro de los primeros seis meses de un bebé.

The American Academy of Pediatrics y varias organizaciones recomiendan que todos los recién nacidos reciban un examen de revisión auditiva, y 30 estados requieren revisión auditiva para todos los recién nacidos. Los programas de revisión para recién nacidos tienen tres objetivos principales:

  • Los recién nacidos deberían ser revisados antes de salir del hospital o dentro del primer mes.
  • Si un recién nacido no pasa el examen, se deberían realizar evaluaciones de seguimiento auditivas y médicas a los tres meses de edad.
  • Los bebés que tienen pérdida auditiva deberían recibir servicios antes de los seis meses de edad para ayudarles a desarrollar el habla, lenguaje, y habilidades sociales.

The American Academy of Pediatrics también ha publicado indicaciones que contienen un programa de los momentos en los que los bebés y niños deberían ser revisados pasando por la adolescencia. Los principales rangos de edad y exámenes de revisión se proporcionan a continuación.

Después de la revisión inicial para todos los recién nacidos dentro del primer mes, los bebés con factores de riesgo deberían ser examinados cada seis meses hasta los 3 años de edad.

Emisiones Otoacústicas - Estas emisiones son sonidos débiles producidos por la cóclea cuando el sonido la estimula. Aunque las personas no pueden oír estos sonidos, éstos se pueden recoger y medir mediante una pequeña sonda colocada en el canal del oído. Estas emisiones son producidas por personas con audición normal pero no por aquellas con pérdida auditiva mayor de 25-30 decibeles. Este examen puede detectar obstrucción o daño en diferentes partes del oído y con frecuencia se usa con bebés.

Respuesta Auditiva en Tallo Cerebral - Se sujetan electrodos al cuero cabelludo para medir la respuesta eléctrica en el cerebro a los sonidos. Este examen ayuda a determinar la ubicación exacta de ciertos problemas auditivos. Se usa frecuentemente con bebés.

Los niños en este rango de edad deberían ser examinados según se necesite. Aquellos que estén en riesgo de pérdida auditiva deberían ser examinados cada seis meses hasta los 3 años de edad. Se usan exámenes conductuales, como audiometría de refuerzo visual y audiometría condicionada por juego, que mide las respuestas del niño al habla y a otros sonidos presentados a través de altavoces.

Los niños en este rango de edad deberían ser examinados según lo necesiten. La audiometría condicionada por juego es el examen auditivo usado más comúnmente para este rango de edad, y los sonidos son presentados a través de audífonos o un vibrador óseo en lugar de altavoces.

También se recomienda el examen de impedancia acústica para trastornos del oído externo y medio, debido a que la pérdida auditiva a esta edad frecuentemente es causada por enfermedades del oído medio, como infecciones en el oído. Este tipo de revisión puede incluir timpanometría, reflejo acústico, y mediciones de acústica estática.

Los niños en este rango de edad deberían ser examinados cuando entren por primera vez a la escuela, cada año desde el jardín de niños hasta el tercer grado, y en el 7mo y 11vo grados. Se usan exámenes audiométricos convencionales para este grupo de edad. A los estudiantes se les pide que levanten la mano cuando escuchen un tono a través de audífonos o a través de un vibrador óseo. La audiometría condicionada por juego también se podría usar con este grupo de edad.

La revisión en los años de adultez se considera voluntaria. Sin embargo, se recomienda que los adultos sean revisados al menos cada 10 años desde los 18 años de edad hasta los 50 años. Se debería realizar una examinación cada tres años después de la edad de 50 años debido a que la pérdida auditiva se vuelve cada vez más común en años posteriores. Se usan exámenes audiométricos convencionales para este grupo de edad.

Referencias:

Bush JS. AAP issues screening recommendations to identify hearing loss in children. Am Fam Physician. 2003;67:2409-2413.

Hearing screening. American Speech-Language-Hearing Association website. Disponible en: http://www.asha.org/public/hearing/testing/default.htm?print=1. Accedido agosto 10, 2005.

Isaacson JE, Vora NM. Differential diagnosis and treatment of hearing loss. Am Fam Physician. 2003;68:1125-1132.

Última revisión septiembre 2012 por Kari Kassir, MD

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