Su profesional en el cuidado de la salud le preguntará acerca de sus síntomas e historial clínico, y le realizará un examen físico. La gota puede ser difícil de diagnosticar debido a que los síntomas con frecuencia son similares a los de otras condiciones. Si se sospecha de gota, los exámenes podrían incluir:
Artrocentesis (Aspiración en Articulación)
- Se inserta una aguja dentro de una articulación y se retira líquido con una jeringa. Por lo general, esto se realiza usando anestesia local. Entonces, se revisa el líquido bajo un microscopio para detectar cristales de ácido úrico y señales de inflamación. En casi todos los casos de gota, están presentes cristales de ácido úrico.
Exámenes de Sangre y de Orina
- Estos exámenes valoran la función renal y miden la cantidad de ácido úrico en su sangre y orina. Sin embargo, los exámenes de ácido úrico con frecuencia pueden ser normales durante un ataque de gota. Otros exámenes sanguíneos revisan el conteo de glóbulos blancos y el índice de sedimentación.
Rayos X
- Se pueden tomar rayos X para revisar señales de daño articular, el cual podría estar presente en casos recurrentes de gota.
American Academy of Family Physicians website. Disponible en:
http://www.aafp.org/online/en/home.html.
American College of Rheumatology website. Disponible en:
http://www.rheumatology.org/.
National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases website. Disponible en:
http://www.niams.nih.gov/.
The Merck Manual of Medical Information.
17th ed. Simon and Schuster, Inc; 2000.
Última revisión septiembre 2011 por Rosalyn Carson-DeWitt, MD
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